jueves, 2 de julio de 2015

SALOMÓN DE LA SELVA, DOS POEMAS




Prisioneros

Son gente,
de eso no cabe duda.
Gente como nosotros,
que come, que duerme, que se entume, que suda,
que odia, que ama.
Gente como toda la gente,
y sin embargo diferente.

Como le hemos arrancado
todos los botones,
caminan agarrándose
los pantalones,
y llevan el cuerpo doblegado.

Pudiera ser cansancio,
pero no es eso.
Pudiera ser vergüenza...
En fin, qué nos importa:
¡Son nuestros prisioneros!
Está prohibido darles cigarrillos.
Bien. Se los daré a escondidas.
Alguno de ellos debe haber leído
a Goethe; o será de la familia de Beethoven
o de Kant; o sabrá tocar el violoncello...



Curiosidad 

Aquí estamos nosotros
allá está el enemigo.
No nos dejamos ver
ni él se deja tampoco.
De tiempo en tiempo
nos cambiamos un tiro.
Nosotros disparamos entre rosas.
¡A ver si hace una baja!
Él también se reirá.
Nuestras carcajadas son pueriles.
Sus balas silban sobre nuestra cabezas
o levantan pajaritos de lodo
frente a nuestra trinchera.
Al disparar él debe de haber reído.
Tengo ganas de verlo.
Me siento como se sentiría
un príncipe de cuento
que ha cambiado palabra y corazón y anillo
con una princesa de otra raza
a quien jamás a visto.
Lejos de tenerle odio
como que voy queriendo a mi enemigo.


SALOMÓN DE LA SELVA
Anillo de silencio - Centroamérica en la poesía -2009
Ediciones del IMFC (Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos).
Selección y prólogo: Jorge Boccanera


Salomón de la Selva (Nicaragua, 1893-1959) Poeta, ensayista, fundador de revistas y centros de estudios; catedrático, y maestro. Considerado por muchos como el poeta nicaragüense  más trascendente después de Ruben Darío.
Jorge Boccanera en su antología "Anillo de Silencio", de la cual extraje estos poemas, señala: "Salomón de la Selva es el autor de uno de los libros esenciales de la vanguardia de los `20: El soldado desconocido". Inspirado en la experiencia del poeta como soldado durante la Primera Guerra Mundial en el cual, por primera vez, se utiliza el coloquialismo y el prosaísmo en la poesía Centroamericana.
Fue publicado en México en 1922 con ilustraciones de Diego Rivera.

Jorge Eduardo Arellano en Tres aproximaciones a Salomón de la Selva dice: "()...Un yo lírico que escribía en un contexto aplastante y urgente —cuestionador de los antiguos valores de la poesía épica: el valor, la fuerza y la inteligencia del individuo, no advertido en la reseña del mexicano Luis Urrutia y Arana que afirmaba que "El soldado desconocido como sinfonía es lo más alejado de este libro pequeño y grande de Salomón de la Selva”; quien al mismo tiempo llamó a Salomón bardo nicaragüense. Reconoce que el poeta ha escrito una obra importante, pero le reprocha la irregularidad de su forma y que los poemas carecen de un ritmo interior como el de los audaces músicos Ravel o Debussy. Y concluye: me complazco en saludar en el autor de El soldado desconocido a uno de los poetas de la América Española más originales, más fuertes y más dignos".